Niños de dulce

Cajitas de dulces: goma de mascar, barras de azúcar quemada y cacahuate, frituras. Golosinas como la metáfora de una patria agridulce. Es la mirada de Sol Natívidad – la artífice y la averiguadora – sobre la pobreza que obliga a desplazarse, los comportamientos cotidianos y la violencia disfrazada de una sociedad –la nuestra – en un tiempo regido por la dictadura de los mercados que paulatinamente destruye el entorno y el equilibrio psíquico de la humanidad. Es la silueta del que sobrevive día tras día en la calle. Es un niño representando a los miles que recorren el país luchando por su derecho a la alimentación, a la salud y a la no discriminación.
Son 85,000 en México que se suman a los 120 millones de menores de 18 años que se buscan la vida en los parques, en las plazas, entre los coches, sobre el asfalto y a pesar de nuestra indiferencia. Niños de Dulce, es la instalación conceptual que mediante un conjunto abstracto de colores, voces y sonidos intenta crear una experiencia interactiva en la que el espectador resignifique los objetos y perciba lo precario de la existencia, el empobrecimiento de los lazos comunitarios y la abyección moral de los ciudadanos.
La autora y su obra nos invitan a encontrar la grieta en el muro de la indolencia para reconocer a todos los niños en la figura de uno, a todos los migrantes en el grito de estos y a todos los excluidos del festín, en las palabras de un adolescente chiapaneco que vende dulces en Yucatán. Si bien este montaje simboliza la amargura en el rostro de una infancia fugaz que da paso a una madurez precoz, jodida e injusta, también es un ejemplo del arte como llamamiento a cambiar de ruta y a sumarnos a lo expresado por Antoine de Saint-Exupéry, escritor de El Principito:


“Combatiré, pues, a todo el que pretenda imponer una costumbre particular a otras costumbres, un pueblo particular a otros pueblos, una raza particular a otras razas, un pensamiento particular a otros pensamiento.


Creo que la primacía del Hombre funda la única Igualdad y la única Libertad que tienen significación. (…).


Combatiré a todo el que, al pretender que mi caridad honre la mediocridad, reniegue del Hombre y aprisione así al individuo en una mediocridad definitiva.


Combatiré por el Hombre. Contra sus enemigos. Pero también contra mí mismo”.

Visibilizar al niño para fundar al Hombre, liberarlo de la medianía, combatir a sus enemigos, incluso a nosotros mismos. Esta es la propuesta de Sol Natívidad, una artista plástica mexicana que en Niños de Dulce ha plasmado un problema sistémico –a menudo ignorado– pero también y en contraste, la convicción de quien sabe mirar la vida y por eso se expresa, se solidariza y, principalmente, la defiende.

Gloria Serrano Solleiro

Periodista - gestora cultural


Cartografía: Luces de la Ciudad

 


Hay una niña a la entrada de un bosque que no es un bosque, pero es igual de prohibido. Hay una niña que desea conocer a dónde llevan los caminos que cruzan ese territorio de luces rojas, azules y amarillas. Hay una niña que se atreve a adentrarse, que explora los senderos y descubre a los niños que juegan en el bosque, que viven en el bosque, que se esconden en el bosque cuando llega la noche y comienza el aullido de los lobos.


Lo que vemos en este mapa es el resultado de esas incursiones. Resaltados por el reflejo de las luces están los caminos que podemos transitar. Como todos los mapas, este nos permite apoderarnos del espacio, volverlo conocido. Con un mapa no hay manera de perderse. Un mapa es también un conjuro contra el miedo.


Pero un mapa no es el territorio, así que será siempre, sobre todo, una invitación a ver con nuestros propios ojos los lugares que representa, a comprobar a dónde nos llevan sus caminos. Y
en el caso de esta cartografía es una invitación de Sol Natividad a jugar en el bosque y encontrar a los niños que lo habitan.

Iris García Cuevas
Bahía de Sta Lucia a 19 de diciembre 2014
Acapulco; Gro.

De puerto a puerto, la deriva consciente

 

Si una palabra puede designar la muestra plástica titula-

da De puerto a puerto,esa es la deriva. En esta muestra,

 la artista visual Sol Natívidad ha puesto el énfasis en los

cambios de lugar, la ciudad cambiante, el espacio cons-

tantemente modificado por sus habitantes, los cambios

de tiempo que se manifiestan en los tonos del paisaje

anímico entre una hora y otra.

Deambular es un perderse consciente, un indagar por

zonas que se escapan a las representaciones de lo coti-

diano, es un estado inquietante y fugitivo, tal como lo

expresa el díptico que Sol ha titulado Ensayo II. Aquí

dos superficies de color neutro son atravesadas por una

línea roja irregular que termina en una especie de es-

bozo de nube, ésta como las demás obras que integran

esta exposición, son trabajos que exigen incrementar

nuestra intensidad de percepción para poner en eviden-

cia los lazos sutiles que unen los distintos relieves, los

recuerdos, y los encuentros evocados por las sugestio-

nes del movimiento y el color.

 

De puerto a puerto es una muestra construida como una

cartografía de emociones. Este es un recurso en el que

Sol Natívidad ha profundizado desde trabajos anteriores

con resultados cada vez más sorprendentes. La cartogra-

fía de emociones es una derivación estética de la teoría

de la sicogeografía planteada por los artistas situacionis-

tas a mediados del siglo pasado. GuyDebord la definió

como “la combinación de las artes y de la técnica para la

construcción integral de un ambiente en relación dinámi-

ca con experimentos del comportamiento”.

 

En otras palabras: es un recurso que busca centrar la aten-

ción en los efectos que un determinado ambiente geográfico tiene sobre los sentimientos y comportamientos de un individuo. En la síntesis visual que propone Sol Natívidad, los barrios, las casas, los edificios, los objetos y hasta las balas flotan a la deriva en medio de un océano de emociones y sensaciones que fluctúan entre vectores de movimiento que determinan cierta intensidad emocional.

 

La obra de Sol Natívidad es un juego de redescubrimien-

to y reconocimiento dinámico sin límite de tiempo o es-

pacio, es una manera de afirmar que “la vida es un viaje a

través de un mundo que cambia rápidamente”. Un mundo que se desborda en sus límites y que en los trabajos de esta artista acapulqueñase expresa gráficamente como subcuadros donde enfatiza el carácter deambulatorio de su obra, como aparece en la pintura denominada Ensayo I, donde ha escrito: “geografía no es igual que lejanía”.

Para los que se acercan por primera vez a la obra plástica

de Sol Natívidad, debo decirles que están frente a una

cartografía de la vida, de la experiencia sensible de esta

artista donde la plástica se define como modo de acción

y modo de conocimiento al mismo tiempo. Una deriva

experimental que une los principales ejes de circulación

interna y externa de la existencia para construir verdade-

ras unidades sicoambientales motivadas por el solo de-

seo de andar, de puerto a puerto.

 

Jeremías Marquines.

Bahía de Sta. Lucía 2014.